Una de las tareas que más ha ocupado a Ángel Cabrera Mendoza desde su llegada a la presidencia de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ha sido reordenar internamente al organismo para hacerlo más eficiente frente a restricciones presupuestarias, vacantes y una constante fuga de talento especializado.
Cabrera Mendoza no la ha tenido fácil. El funcionario ha impulsado una revisión de la estructura operativa de la Comisión para identificar vicios, áreas de oportunidad y barreras que enfrentan las distintas unidades del organismo, con el objetivo de fortalecer su capacidad de supervisión y hacer un mejor uso de los recursos disponibles.
En ese contexto se concretó un cambio que pasó prácticamente desapercibido, pero que podría tener implicaciones relevantes para la supervisión del ecosistema de Instituciones de Tecnología Financiera (ITF), mejor conocidas como fintech.
Actualmente existen 88 ITF autorizadas, de las cuales 61 corresponden a Instituciones de Fondos de Pago Electrónico (IFPE) y 27 a Instituciones de Financiamiento Colectivo (IFC); aunque en los últimos meses ha disminuido el ritmo de solicitudes para nuevas autorizaciones, el sector mantiene una relevancia significativa dentro del sistema financiero mexicano, ya que el número de fintech autorizadas supera ampliamente al de las instituciones de banca múltiple que operan en el país.
El pasado 14 de mayo, la CNBV publicó en el Diario Oficial de la Federación una modificación a su esquema interno de delegación de facultades mediante la cual redistribuyó atribuciones derivadas de la Ley Fintech.
El acuerdo forma parte de una reestructuración más amplia al interior de la Comisión. Entre otros cambios, actualiza la estructura de mando del organismo al sustituir diversas referencias a Directores Generales Adjuntos por Coordinadores, una figura que ha ganado relevancia dentro del nuevo modelo organizacional impulsado por Cabrera Mendoza.
Para entender la relevancia del cambio es necesario retroceder al 2023. En ese año, cuando Jesús de la Fuente presidía la CNBV, la Dirección General de Supervisión de Instituciones de Tecnología Financiera (DGSITF), entonces encabezada por Leticia Castellanos, pasó de la Vicepresidencia Técnica a la Vicepresidencia de Supervisión de Grupos e Intermediarios Financieros B (VSGIF B), encabezada por José Ramón Canales Márquez.
En aquel momento, la decisión fue justificada por la supuesta similitud entre la supervisión que realiza la DGSITF y la que llevan a cabo las áreas adscritas a la VSGIF B. La apuesta consistía en integrar a las fintech a una estructura más cercana a la supervisión tradicional que se realiza sobre otros intermediarios financieros, como los bancos.
Sin embargo, con el paso de los años, dicha integración no terminó por resolver los desafíos que enfrenta la autoridad para supervisar a este sector. Si bien la CNBV ha realizado visitas de inspección, emitido observaciones y aplicado medidas correctivas tanto en materia prudencial como de prevención de lavado de dinero, todavía persisten cuestionamientos sobre el equilibrio entre supervisión, regulación e impulso a la innovación.
La industria fintech enfrenta un entorno regulatorio complejo, procesos largos para autorizaciones y modificaciones operativas, así como una supervisión que en distintos momentos ha sido percibida por participantes del sector como poco adaptada a las características propias de este tipo de entidades.
Prueba de ello son las modificaciones recientes.
Aunque la Dirección General de Supervisión de Instituciones de Tecnología Financiera permanece dentro de la estructura orgánica de la CNBV, la reorganización aprobada por el regulador modifica la forma en que se estructura la supervisión del sector.
Hasta antes de estos cambios, la vigilancia de las Instituciones de Tecnología Financiera se realizaba a través de las Coordinaciones de Instituciones de Tecnología Financiera y Modelos Novedosos A, C, D, E y F, agrupadas bajo la DGSITF. En otras palabras, la supervisión especializada del sector se encontraba concentrada dentro de una sola dirección general.
Con la nueva estructura, las Coordinaciones de Instituciones de Tecnología Financiera y Modelos Novedosos A, C, D, E y F aparecen adscritas a las Direcciones Generales de Supervisión de Grupos e Intermediarios Financieros A, C, D, E y F.
Esto implica que la supervisión fintech deja de estar concentrada exclusivamente en áreas adscritas a la Vicepresidencia de Supervisión de Grupos e Intermediarios Financieros B y pasa a involucrar también a la Vicepresidencia de Supervisión de Grupos e Intermediarios Financieros A, las dos áreas de la CNBV encargadas de supervisar al sector bancario.
Al mismo tiempo, las facultades derivadas de la Ley Fintech también se redistribuyen entre Direcciones Generales adscritas a ambas vicepresidencias. Además, el acuerdo redistribuye facultades relacionadas con autorizaciones, supervisión, inspección, requerimientos de información y programas de autocorrección, entre otras materias previstas en la Ley Fintech.
En los hechos, la CNBV deja de organizar la supervisión fintech alrededor de una sola estructura especializada y opta por un modelo más distribuido, en el que distintas Direcciones Generales de Supervisión de Grupos e Intermediarios Financieros participan en la vigilancia del sector.
Bajo el nuevo esquema, la Vicepresidencia de Supervisión de Grupos e Intermediarios Financieros A, encabezada por Francisco Javier Vega Rodríguez, se incorpora formalmente a las labores de vigilancia del sector a través de las Direcciones Generales de Supervisión de Grupos e Intermediarios Financieros A y C.
Por su parte, las Direcciones Generales de Supervisión de Grupos e Intermediarios Financieros D, E y F permanecerán bajo la órbita de la Vicepresidencia de Supervisión de Grupos e Intermediarios Financieros B.
La decisión ocurre meses después de la salida de Leticia Castellanos de la DGSITF y en medio del proceso de reestructuración interna impulsado por Cabrera Mendoza.
Fuentes consultadas consideran que el movimiento refleja el reconocimiento implícito de que el modelo implementado en el 2023 no produjo los resultados esperados. La DGSITF se mantiene formalmente dentro de la estructura de la CNBV, pero la redistribución de sus coordinaciones especializadas y de facultades derivadas de la Ley Fintech apunta a una pérdida de centralidad en la supervisión del sector.
Esto influye en la vigilancia de entidades que actualmente forman parte del sector fintech regulado, tales como Mercado Pago, STP, Paypal, UBR Pagos, Tu Dinero Digital (Farmacias del Ahorro), Briq.mx, entre otras.
En esta ola de cambios, al parecer se viene uno trascendente en otra de las áreas del organismo, pero de eso, lo detallaré en la próxima entrega.


