El 9 de junio del 2025, cuando el deterioro de la sociedad financiera popular Consejo de Asistencia al Microempresario (CAME) ya había llevado a la autoridad a evaluar medidas de intervención y representaba un problema para sus ahorradores, la Junta de Gobierno de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) pidió a las vicepresidencias Técnica y de Finanzas Populares del organismo presentar en las siguientes sesiones análisis detallados sobre la situación del sector de las sofipos, que acumula 16 revocaciones en su historia.
La instrucción no fue menor al venir directamente del máximo órgano de decisión de la CNBV, donde tienen un lugar funcionarios de alto rango de la Secretaría de Hacienda, Banco de México, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro y la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.
En las sesiones posteriores, los funcionarios encargados de las Vicepresidencias relacionadas con el tema presentaron los informes, ante los cuales, los integrantes de la Junta de Gobierno de la CNBV realizaron fuertes señalamientos sobre la viabilidad de algunas entidades y sobre las condiciones que enfrenta el sector que, hasta junio pasado, se componía de 35 entidades que atendían a casi 40 millones de clientes.
El Informe Anual 2025 de la CNBV permite dimensionar el trabajo de supervisión realizado sobre estas entidades durante ese año, con 32 acciones que incluyeron 20 visitas ordinarias, cuatro especiales y ocho de investigación, mientras que en materia sancionatoria se emitieron 46 resoluciones contra sofipos, de las cuales dos correspondieron a amonestaciones y 44 a multas, con un monto total impuesto de 29.9 millones de pesos.
La supervisión se concentró en revisar los principales componentes del gasto de las entidades y su correspondencia con los ingresos, los factores que determinan sus niveles de capital, el reconocimiento de deducciones por operaciones contrarias a la regulación y la revisión de medidas correctivas y de los planes de restauración y conservación de capital, además de revisar el cumplimiento de la normativa de las aportaciones para futuros aumentos de capital.
Al cierre de 2025, el sector estaba integrado por 34 sofipos en operación, con alrededor de 35.9 millones de clientes, activos por 218,463 millones de pesos, cartera de crédito por 87,146 millones y captación por 186,117 millones, mientras que las tres principales entidades concentraban 73.72% de los activos y el crecimiento de éstos estuvo impulsado principalmente por entidades con modelos de negocio digitales.
En materia regulatoria, durante el 2025 la CNBV actualizó los requerimientos de capital de las sofipos bajo un esquema proporcional a sus niveles prudenciales, fortaleció las reglas de diversificación de riesgos y estableció obligaciones específicas para la prevención, detección y atención del fraude, mientras que entre los temas que quedaron en desarrollo se encuentra una nueva regulación de liquidez que plantea sustituir el actual Coeficiente de Liquidez por un Coeficiente de Cobertura de Liquidez proporcional al tamaño, complejidad operativa y perfil de riesgo de cada entidad.
Un discurso con trasfondo
Hace algunos días, el presidente de la CNBV, Ángel Cabrera, participó en la convención anual de la Asociación Mexicana de Sofipos (AMS), encuentro en el que el ecosistema de estas entidades presenta avances en distintos frentes y expone parte de su agenda hacia adelante.
En su discurso de inauguración, Cabrera destacó la importancia de las sofipos para avanzar en la inclusión financiera, aunque también puso sobre la mesa algunos de los elementos que la autoridad considera necesarios para que el crecimiento del sector pueda sostenerse.
“Hoy las entidades pueden crecer con mayor rapidez, atender a más personas y desarrollar servicios a través de canales que hace algunos años no existían o no estaban al alcance de todas las instituciones. Esa capacidad abre oportunidades importantes”, apuntó.
“Pero —añadió— también exige instituciones financieramente sólidas, una adecuada gestión de riesgos, buenos gobiernos corporativos, alta cultura de cumplimiento y una operación capaz de acompañar de manera ordenada ese crecimiento”.
El discurso de Cabrera ocurrió después de que la Junta de Gobierno ya había discutido los problemas que enfrentaban algunas sofipos, ya que en esas sesiones se habían señalado riesgos relacionados con la capitalización, los activos improductivos, los modelos de negocio y los controles de las entidades. Por eso, cuando el presidente de la CNBV habló de crecimiento ordenado, solidez financiera y gestión de riesgos, sus palabras coincidieron con varios de los temas que la autoridad ya había puesto sobre la mesa.
Asimismo, destacó que uno de los retos del sector era mejorar la gestión de los activos, con la tarea de reducir la acumulación de activos improductivos y fortalecer los controles para salvaguardar la integridad y transparencia de sus operaciones. Estos planteamientos retomaban dos de las preocupaciones que meses antes habían sido discutidas por la Junta de Gobierno de la CNBV.
Los señalamientos
En la última sesión de la Junta de Gobierno de la CNBV del 2025, el vicepresidente Técnico del organismo, Ramiro Álvarez Hernández, presentó un informe sobre la situación del sector de las sofipos, con cifras a agosto de ese año.
En dicha sesión, el funcionario destacó que entre agosto del 2021 y el mismo mes del 2025, los activos y pasivos del sector crecieron 408.59% y 450.21% en términos reales, respectivamente, impulsados por las sofipos tecnológicas, especialmente Finsus, Klar y Nu México, todas ellas con miras a obtener una licencia bancaria.
Como parte de su análisis, el funcionario señaló como sociedades vulnerables a:
SFP Porvenir.
Libertad Servicios Financieros.
Grupo Regional de Negocios.
Financiera del Sector Social.
Financiera Más.
Financiera Súmate.
Opciones Empresariales del Noreste.
Paso Seguro Creando Futuro.
Ante este escenario, el presidente de la CNBV indicó que se habían realizado esfuerzos para mejorar la regulación prudencial del sector, aunque advirtió que “esto no implica que los efectos sean inmediatos”, por lo que también se endurecerían las acciones de supervisión durante la primera parte del 2026.
El objetivo, según Cabrera, era establecer medidas de conservación de capital para garantizar la estabilidad y continuidad operativa de las entidades, contener prácticas perniciosas como los pagos anticipados a acreedores y contar con herramientas adecuadas que permitieran una intervención oportuna de la CNBV.
Para la subsecretaria de Hacienda, María del Carmen Bonilla, era necesario revisar tres grandes rubros:
Los gastos de operación, para determinar cuáles estaban relacionados con la colocación de crédito y cuáles correspondían a otros conceptos que podían generar distorsiones.
La estrategia comercial, debido a que algunas sofipos tenían modelos que no resultaban sostenibles por los diferenciales negativos entre las tasas de captación y colocación.
Los activos improductivos, ante la falta de claridad sobre los motivos por los que algunas entidades mantenían cuentas por pagar elevadas, situación que podía terminar por descapitalizarlas.
Ante la preocupación por los activos improductivos, Fabrizio López Gallo Dey, director general de Estabilidad Financiera del Banco de México, solicitó que se informaran los resultados de las visitas de inspección realizadas por la CNBV a las sociedades, con el propósito de tener mayor claridad sobre este componente.
“Su principal objetivo no es tener activos improductivos, sino la colocación del crédito y la intermediación financiera”, se puede leer en el acta durante la participación de López Gallo Dey.
En este contexto, el presidente de la CNBV destacó las acciones para fortalecer el Fondo de Protección mediante el cobro de cuotas adicionales a las sociedades, con el objetivo de recapitalizarlo y llevar su patrimonio a cerca de 1,000 millones de pesos.
Para Ranmses Arturo Ruiz Cázares, subprocurador Fiscal Federal de Asuntos Financieros, también era importante que en las visitas de inspección de la CNBV se pudiera contar con información proporcionada por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), con el fin de tener mayor claridad sobre el origen de los recursos.
Cabrera respondió que, en ese momento, la CNBV se encontraba en la formalización de un convenio de colaboración con la UIF, acuerdo que finalmente se concretó en marzo del 2026.
Para el presidente de la CNBV, estos señalamientos no debían tratarse como un tema persecutorio, sino como parte de la búsqueda de estrategias que permitieran a las sofipos operar de manera productiva y rentable.
“Lo que se pretende con ello es encontrar y establecer medidas que permitan recuperar la administración sana de estas entidades, con la finalidad de cuidar a los usuarios y a los depositantes de estas”, concluyó.
Con más información, veredicto más estricto
Pero los señalamientos contra el sector no terminaron en aquella Junta de Gobierno de diciembre del 2025, ya que también durante 2026 los señalamientos adquirieron un nivel de dureza que destaca respecto a otros sectores.
El pasado 27 de febrero, ante la subsecretaria de Hacienda, María del Carmen Bonilla, la procuradora Fiscal, Grisel Galeano García, el director de Asuntos del Sistema Financiero de Banco de México, José Luis Negrín Muñoz, entre otros, se presentaron las conclusiones de una nueva revisión al sector de las sofipos.
Nuevamente, Ramiro Álvarez Hernández, vicepresidente Técnico, destacó el crecimiento que ha tenido el sector en los últimos años, además de que puntualizó que dicha información no consideraba a la sociedad Acción y Evolución, porque se encontraba en proceso de revisión, entidad que hace algunos días fue revocada oficialmente.
Para el vicepresidente Técnico de la CNBV, el sector presentaba problemas de:
Deterioro estructural y fragilidad financiera.
Ajustes en los niveles de capitalización.
Omisiones en registros contables.
Alteraciones en los registros relacionados con el portafolio crediticio.
Álvarez Hernández indicó que, ante esta situación, se habían establecido estrategias de supervisión enfocadas en fortalecer la estabilidad, transparencia y cumplimiento normativo.
Meses después, ya en la convención anual de la AMS, Cabrera retomó públicamente algunos de los temas que la autoridad había colocado sobre la mesa. En la primera parte de su discurso destacó el crecimiento de las sofipos, su incorporación de herramientas tecnológicas y su capacidad para atender a personas, familias, pequeños comerciantes y emprendedores que no siempre encuentran respuesta en otros modelos de intermediación.
También sostuvo que esa expansión debía acompañarse de instituciones financieramente sólidas, una adecuada gestión de riesgos, buenos gobiernos corporativos, una alta cultura de cumplimiento y una operación capaz de acompañar el crecimiento de manera ordenada.
El presidente de la CNBV también planteó retos pendientes en la gestión de activos, la reducción de activos improductivos y el fortalecimiento de los controles para garantizar la integridad, trazabilidad y transparencia de las operaciones.
Cabrera resumió esa posición al señalar que “crecer importa, pero creo que crecer con solidez es aún más importante”. El planteamiento público de la CNBV estuvo acompañado por un llamado a fortalecer al sector.
Las actas de la Junta de Gobierno muestran que varios de esos temas ya habían sido identificados meses antes por la autoridad, junto con problemas de deterioro financiero, capitalización, registros contables y portafolio crediticio.


